💬 Más allá de “decir lo que piensas”: 5 claves de la comunicación asertiva que transforman tus relaciones
¿Alguna vez sentiste que una conversación terminó peor de lo que esperabas?
Tal vez dijiste algo con buena intención, pero la otra persona lo tomó mal… o
quizás decidiste quedarte callado para “evitar problemas”, aunque por dentro te
quedaste con una sensación de frustración.
Eso no es casualidad: la
forma en que comunicamos puede construir puentes o levantar muros.
Muchos confunden la
asertividad con “decir lo que uno piensa sin filtros”. Pero en realidad, la
comunicación asertiva no se trata de hablar más fuerte o imponerse, sino de expresar
lo que sentimos y necesitamos con respeto, empatía y claridad.
Hoy te comparto 5
claves que pueden transformar tus relaciones personales y laborales, y que
aplican en cualquier entorno: desde una conversación con tu pareja hasta una
reunión con tu equipo de trabajo.
🧩 1. El poder silencioso del lenguaje no verbal
El psicólogo Albert
Mehrabian demostró que el impacto de un mensaje no depende solo de las
palabras.
Según sus investigaciones:
- El 7% del mensaje proviene de las
palabras,
- El 38% del tono de voz,
- Y el 55% del lenguaje corporal
(gestos, postura, mirada, expresión).
👉 En otras palabras, tu cuerpo habla más que
tu boca.
🔹 Ejemplo práctico:
En un equipo de ventas, el líder que da retroalimentación con los brazos
cruzados y tono cortante comunica desinterés o juicio, incluso si sus palabras
son amables. En cambio, una postura abierta y un tono calmado generan confianza
y disposición a escuchar.
💡 Tip:
Antes de cualquier conversación importante, respira y revisa tu cuerpo:
¿Tu postura refleja apertura o defensa?
¿Tu rostro acompaña tu mensaje?
Tu cuerpo puede decir “te respeto” o “me cierro”, incluso sin palabras.
🗣️ 2. Cambia las quejas por peticiones
Una de las
herramientas más poderosas (y poco practicadas) de la comunicación asertiva es transformar
las quejas en pedidos concretos.
💬 En lugar de decir:
“Nunca me ayudas con
los reportes.”
Di:
“Me ayudaría mucho si esta semana podemos dividir los reportes entre ambos.”
🔹 Ejemplo práctico:
En atención al cliente, cuando un colaborador dice:
“Siempre me dejan los
casos difíciles.”
Podría reformularlo así:
“¿Podemos rotar los casos para equilibrar la carga del equipo?”
Este pequeño cambio quita
la carga de culpa y activa la cooperación.
💡 Tip:
Cada vez que te descubras quejándote, pregúntate:
“¿Qué necesito pedir
para mejorar esto?”
La diferencia entre quejarte y pedir está en tomar responsabilidad en
lugar de culpar.
💛 3. Habla desde el “yo”, no desde el “tú”
La comunicación
agresiva comienza casi siempre con un “tú” acusador.
Ejemplo: “Tú nunca me escuchas”, “Tú siempre llegas tarde”, “Tú solo piensas en
ti”.
Ese tipo de frases activa el modo defensa del otro y bloquea el diálogo.
En cambio, usar el “yo”
te permite expresar lo que sientes sin atacar.
Ejemplo:
“Yo me siento
frustrado cuando las reuniones no comienzan a tiempo porque luego debo correr
con los reportes.”
🔹 Ejemplo práctico:
En una clínica, un enfermero podría decir:
“Yo me siento abrumado
cuando las emergencias se acumulan y no tenemos apoyo suficiente.”
Esto abre la puerta a la empatía, no al conflicto.
💡 Tip:
Formula tus frases así:
“Yo me siento
[emoción] cuando [situación], porque [razón].”
De esta manera expresas tu necesidad sin poner al otro a la defensiva.
⚖️ 4. Diferencia entre ser pasivo, agresivo y
asertivo
A veces no logramos comunicar bien porque confundimos los estilos:
🔹 Ejemplo práctico:
- Pasivo: “Bueno, no importa, hazlo como tú
quieras…”
- Agresivo: “Hazlo como te digo y punto.”
- Asertivo: “Creo que tu idea tiene puntos
fuertes, pero me gustaría combinarla con esta otra opción.”
💡 Tip:
Antes de hablar, haz una pausa y piensa:
“¿Estoy buscando
imponer o conectar?”
Esa simple pregunta puede cambiar el rumbo de una conversación.
👂 5. Escucha para entender, no para responder
La escucha activa
es el corazón de la comunicación asertiva.
No se trata de quedarte en silencio esperando tu turno para hablar, sino de prestar
atención genuina.
🔹 Ejemplo práctico:
Un líder que escucha con empatía puede descubrir que detrás de una queja hay
una necesidad no expresada.
Colaborador: “Este
nuevo sistema no sirve.”
Líder asertivo: “Entiendo que te frustra. ¿Qué parte del proceso sientes que
podríamos mejorar?”
La persona se siente
comprendida y, muchas veces, al hablar encuentra la solución por sí misma.
💡 Tip:
Practica tres hábitos simples de escucha activa:
- Mantén contacto visual.
- Parafrasea (“Entonces lo que dices es
que…”).
- No interrumpas, aunque no estés de
acuerdo.
🌱 Conclusión
La comunicación
asertiva no es un talento con el que se nace, es una habilidad que se
aprende con práctica y conciencia.
Cuando dominas estas claves —tu lenguaje corporal, tus palabras, tus
peticiones, tu tono y tu escucha—, transformas cada interacción en una
oportunidad para conectar, construir confianza y generar bienestar.
En un mundo donde
todos quieren ser escuchados, el verdadero poder lo tienen quienes saben
escuchar y expresar con empatía.
✍️ Julio Guerrero León
Consultor y facilitador en habilidades blandas, con más de 20 años de
experiencia ayudando a líderes y equipos a comunicarse mejor, liderar con
empatía y fortalecer la colaboración.
Mi propósito: construir culturas donde las personas se sientan escuchadas,
valoradas y conectadas.
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📚 Referencias:
- Mehrabian, A. (1972). Silent Messages:
Implicit Communication of Emotions and Attitudes.
- Montolío, E. (2017). Comunicación
efectiva: el poder de decir las cosas bien.
- Rosenstein, J. (2019). Entrevista sobre
liderazgo empático, Asana.
- Goleman, D. (1995). Inteligencia
emocional.

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